El medio ambiente y la conservación del entorno

La realización de las obras, tanto en un entorno urbano como en un medio rural, hace necesario adoptar una serie de medidas para preservar la vegetación de la zona.

Las actividades de la obra pueden producir una disminución de la calidad del aire por la emisión de partículas sólidas y gases. La vegetación y los cultivos se pueden ver afectados, ya que se reduce la absorción de dióxido de carbono, agua y penetración de la luz en el interior de la misma.

¿Cuáles son las medidas adoptadas para reducir el impacto medioambiental?

Para minimizar las emisiones de polvo que se generan durante la realización de estas actividades se adoptan una serie de medidas como los riegos periódicos, la cobertura en las cajas de los camiones, etc.

La periodicidad de los riegos se adaptará a las características del suelo y de la climatología o cuando la sequedad ambiental y edáfica así lo precisen. Durante la fase de movimiento de tierras es cuando se produce mayor cantidad de polvo, por lo que será en esta fase cuando se prestará mayor atención, especialmente en los caminos más transitados.

Siempre que los camiones de transporte de tierras circulen por carreteras asfaltadas, caminos u otras vías, se cubrirán con una malla adecuada a su caja con el fin de evitar la emisión de partículas de polvo. Una buena medida adicional es limitar la velocidad de circulación de la maquinaria y los vehículos a 10 km/h en las zonas sin asfaltar y en aquellas áreas sensibles que se detecten.

El medio ambiente debe protegerse durante las obras

Con objeto de limitar la incidencia de las obras al espacio estrictamente necesario y de proteger la vegetación presente en la zona,  se debe jalonar el perímetro de todas las áreas con actividades previstas, de tal manera que el movimiento de la maquinaria quede localizado exclusivamente en el interior de estas áreas. Dependiendo del lugar donde se sitúe la obra, este jalonado puede ser de diversos tipos, como el realizado con soportes verticales metálicos unidos entre sí mediante una malla de color vistoso, vallas móviles con pies de hormigón…etc.

Uno de las actuaciones en defensa de la vegetación es la de instalar protectores en los árboles que, sin ser afectados directamente por la obra o por su existencia en el interior de la misma, podría derivar en daños provocados por el tránsito y actuación de la maquinaria. Estas protecciones pueden realizarse rodeando el tronco del árbol con tablones de madera, vallando el perímetro del mismo…etc.

Los suelos vegetales procedentes de desbroce deben retirarse con cuidado para su conservación y posterior utilización, acopiándose en montones de no más de dos metros de altura y aireándolos de vez en cuando para que la materia orgánica que tienen reciba el oxígeno necesario para mantener sus características.

Para evitar la contaminación de la vegetación de los suelos, no debemos dejar materiales o maquinaria sobre terrenos desnudos, controlando que no existan vertidos o goteo de aceites u otros componentes que pudieran afectarlo. En este sentido, y ya que el hormigón es utilizado en la mayoría de las obras, se instalarán puntos de lavado de la canaleta de las cubas en un lugar perfectamente adecuado y específico para ello y que no esté en contacto con un suelo natural.