Mejora de las condiciones naturales del terreno

No todos los terrenos naturales que nos encontramos son adecuados para iniciar la construcción de cualquier tipo de obra, ya sea en obra civil o en edificación.

Es por ello que de las conclusiones del estudio geotécnico realizado debemos actuar en uno u otro sentido. Entre las opciones que tenemos para mejorar la calidad del terreno, entendiéndolo como el soporte de nuestra futura actuación, podemos nombrar las siguientes: Ejecución de pilotes o micropilotes , por el que se inyecta lechada de mortero u hormigón en el terreno, previa perforación del mismo mediante una máquina pilotadora. Las unidades por superficie a realizar dependerán de los estudios previos realizados en base a conseguir una buena cimentación del terreno.

Técnicas para mejorar la calidad del terreno

Otra técnica a utilizar es la estabilización del terreno natural con cemento o  cal. Primero se debe calcular la dosificación adecuada por volumen de terreno a tratar, para después añadir esta cantidad a la superficie del mismo y envolver ambos materiales mediante la maquinaria adecuada. Al final conseguiremos una mezcla de tierra con cal o cemento que conseguirá las propiedades solicitadas. Es una técnica que no requiere la retirada del terreno, siendo ventajosa en el aspecto económico y medioambiental, ya que no se genera residuo alguno.

La adición de estos materiales pulverulentos debe ser controlada para no afectar al entorno, es por ello que los riegos son fundamentales en esta fase. Existe otra técnica de mejora de la calidad del terreno y es la utilización de columnas de grava. El proceso es similar al pilotaje, pero difiere en que el material que queda embebido en el terreno es grava, en sustitución del hormigón. Ésta debe ir bien asentada, se debe vibrar de tal forma que no queden huecos entre los áridos para evitar que el terreno se asiente.

Compactación del terreno

Un método muy utilizado, si las características del terreno son las adecuadas, es la compactación del mismo.  El suelo se somete a un golpeo que hace que el aire sea expulsado. Al compactar variamos la estructura del suelo y algunas de sus propiedades mecánicas, como la permeabilidad, el peso específico y la resistencia al corte. Es un proceso repetitivo cuyo objetivo es conseguir un peso específico para una relación de agua dada y que garantice las propiedades óptimas buscadas. Para calcular estos datos se ensaya el material en el laboratorio (método Proctor) determinándose la densidad máxima del terreno para una humedad óptima.

Para verificar que se ha conseguido el terreno adecuado, existen varios controles, entre los que destacamos la determinación de la densidad  y humedad por el método nuclear (que utiliza una fuente radiactiva que se introduce en el terreno y mide estos parámetros), el ensayo de placa de carga (como la imagen adjunta), en la que se determina el módulo de deformación del suelo….etc.