La finalización de los trabajos en el emisario submariino de Vivero por parte de Seranco constructora

Muchas acciones humanas generan efectos altamente contaminantes que afectan al agua, con el consiguiente daño al medioambiente y a toda la vida que gira en torno al líquido elemento de ese determinado entorno. Por eso es importante garantizar un correcto tratamiento de las aguas contaminadas que asegure tanto su posible reutilización como que, una vez liberadas, no ocasionarán daños irreparables para la vida animal o vegetal.

Hoy, en el blog de Seranco, analizamos la instalación del nuevo emisario de Viveiro, en Galicia, una canalización de cerca de un kilómetro de largo que permitirá recuperar su ría y tratar hasta 650 metros cúbicos de agua que irán a parar ya depurados directamente al mar.

Así se gestionó el esencial emisario de Viveiro

Las obras en el mar siempre conllevan una elevada atención, por eso no es de extrañar que durante los cerca de cuatro meses en los que 25 operarios trabajaron a diario junto a la ría de Viveiro fuesen muchos los curiosos que se acercaron a contemplar los trabajos.

La obra, promovida por la Consellería de Infraestructuras y Mobilidade cofinanciada al 80% por la Unión Europea, tenía un objetivo claro: desplegar una tubería de grandes dimensiones y de casi un kilómetro de largo que sirviese para depositar en el mar, a la distancia necesaria, las aguas tratadas en la nueva depuradora de este enclave geográfico.

Para ello se recurrió a la draga Omarsub, que durante semanas limpió y allanó el lecho marino para poder posar después sobre él la tubería.

Los trabajadores de Seranco se encargaron de ir fabricando y ensamblando sus partes en tierra, así como de fabricar también los lastres, de media tonelada cada uno, que finalmente hundirían la estructura en el fondo marino, impidiendo que esta volviese a salir a flote.

Fue así como a mediados de octubre, apenas dos meses y medio después del comienzo de las obras, los operarios lanzaban al mar el último tramo de tubería, de 100 metros de longitud, con el que se daba paso a la siguiente fase del proyecto: la construcción del tanque de tormentas encargado de filtrar el agua para garantizar que, a su llegada al ecosistema marino, será totalmente inocua para el entorno natural.

La canalización, que se adentra casi un kilómetro hacia el interior del mar, se encuentra a una profundidad de en torno a 11 metros, lo que garantiza que no constituya ningún tipo de obstáculo para los barcos que transitan o transitarán por la zona en un futuro.

Construcción del tanque de tormentas, el último paso

Una vez finiquitada la obra marina, los esfuerzos de Seranco se enfocaron en la construcción del depósito subterráneo encargado de recoger el agua que posteriormente sería tratada y depositada en el mar. Este nuevo objetivo consistía en dar forma al nuevo tanque de tormentas de Celeiro, un habitáculo subterráneo con capacidad para albergar hasta 650 metros cúbicos de agua que quedaría totalmente oculto a la vista.

De este modo, si se cumplen las previsiones, a lo largo del año 2023 todo estará listo para que Viveiro dé el pistoletazo de salida al inicio del funcionamiento de su nueva depuradora.

El impacto ambiental de verter esta enorme cantidad de agua ya saneada en el mar gallego será determinante para la zona, ya que permitirá no solo disfrutar de un baño más saludable, sino además también revitalizar unas labores de marisqueo que llevaban años ya herido de muerte.

Todas las obras tienen su propia historia detrás, sus propios alicientes para ser mucho más que un trabajo. Sin embargo, la construcción del emisario de Viveiro y la posterior puesta en marcha de la depuradora ha supuesto un reto de lo más motivador para Seranco y sus empleados por la importancia de su resultado para todas las personas que viven en la zona y su entorno natural.